El programa anual noruego de monitoreo de ingredientes y alimentos para peces ha sido realizado por la Autoridad Noruega de Seguridad Alimentaria (NFSA). La NFSA analiza las muestras para determinar la cantidad de sustancias indeseables, bacterias, aditivos y nutrientes.
Anne-Katrine Lundebye, investigadora del Instituto Noruego de Investigación Marina (Havforsknings instituttet; HI) mencionó: “Lo nuevo en los análisis de 2024 es que hemos incluido sustancias indeseables (contaminantes emergentes) que no se han analizado anteriormente en este programa de monitoreo.”
Entre otras cosas, el alimento de engorda, que proporciona a los peces nutrientes para un crecimiento rápido y saludable, se analizó para una serie de retardadores de fuego, bromados y naftalenos clorados. Los retardadores de fuego bromados, son sustancias químicas que hacen que varios materiales sean menos inflamables. Los naftalenos clorados se utilizan como solventes en la industria. Dichas sustancias se encuentran en el medio ambiente y, por lo tanto, también pueden estar presentes en los alimentos y piensos.
En cuanto a los contaminantes emergentes, solo se encontró una: el tribromanisol, una sustancia que se forma al descomponerse el retardador de fuego tribromofenol. En este sentido, Lundebye afirmó: “La European Food Safety Authority (EFSA) actualmente está solicitando más datos sobre bromofenoles y naftalenos clorados en alimentos y piensos. Nuestros datos pueden utilizarse en su trabajo para futuras evaluaciones de riesgos de dichas sustancias.”
Los investigadores también examinaron los niveles de sustancias indeseables en piensos para salmónidos en diferentes etapas de su vida. Informaron que los niveles de arsénico, mercurio y cadmio estaban por debajo de los valores límite en todas las muestras, pero eran claramente superiores en el pienso de iniciación que en el de smolt y en el de engorde. Lundebye añadió: “Una posible explicación es que el pienso de iniciación y smolt contiene más ingredientes marinos que los diversos piensos de engorde. Se sabe que los niveles de las sustancias mencionadas suelen ser superiores en las materias primas marinas que en las de origen vegetal.”
El presente año, los investigadores utilizaron un método mejorado para analizar los alimentos para peces en busca de sustancias perfluoroalquilo y polifluoroalquilo (PFAS). Se trata de un numeroso grupo de toxinas ambientales creadas por el hombre que no desaparecen del medio ambiente una vez que han entrado en él. Se examinaron un total de 99 alimentos para peces en busca de diferentes tipos de PFAS:
- La sulfonamida de perfluorooctano (FOSA), que es un tipo de PFAS, se encontró en el 73 % de los alimentos de inicio, en el 54 % de los alimentos para smolt y en el 27 % de los alimentos de engorde.
- Otros tipos de PFAS detectados en los alimentos fueron PFNA, PFOA, PFOS, PFBS y PFDS.
Además, se encontró FOSA en concentraciones mensurables en el 88 % de las muestras de harina de pescado. No se encontraron PFAS en la harina de insectos, el aceite de insectos, el aceite de algas, la harina de krill o la levadura, y solo en unas pocas muestras de harina vegetal. Lundebye afirmó: “Actualmente, se han establecido valores límite superiores para PFAS en alimentos, incluido el pescado, pero no para piensos ni ingredientes de piensos.”
En cuanto a los plaguicidas, se analizaron piensos para peces e ingredientes vegetales. Estas sustancias se utilizan contra organismos vivos nocivos, por ejemplo, en la protección de plantas. Los niveles más altos de cipermetrina y deltametrina se encontraron en una muestra de harina vegetal, concretamente en gluten de trigo. El insecticida clorpirifos se encontró en todas las muestras de pienso analizadas, pero en concentraciones muy bajas. Esta sustancia ya no está autorizada para su uso en la UE, pero podría seguir presente en el medio ambiente debido a su uso previo.
A diferencia de años anteriores, no se encontraron trazas del aditivo etoxiquina (EQ) en todo el pienso analizado.
Estos datos de seguimiento de contaminantes en alimentos e ingredientes de alimentos para peces son importantes para las autoridades de evaluación de riesgos y para generar datos de ocurrencia que se requieren para establecer futuros niveles máximos de contaminantes no regulados en ingredientes y alimentos para peces.
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